Sanación Espiritual

A través de una habilidad natural - o Don - ofrezco Sanación Espiritual a las personas que desean mejorar su estado de Ser a nivel físico, psicológico, emocional y espiritual.

Mi práctica se basa en una visión holística de la Vida, teniendo en cuenta tanto los aspectos materiales como los sutiles de la experiencia terrenal.

Si la Fe está en el centro de mi enfoque, es importante especificar que la Cuidado Espiritual funciona independientemente de los propios sistemas de creencias -o incluso de la no creencia- y no va acompañada de ningún proselitismo.

 

¿QUÉ ES EL CUIDADO ESPIRITUAL?

En pocas palabras, un Cuidado Espiritual consiste en transmitir una "información" curativa y benévola procedente de planos sutiles de existencia más avanzados espiritualmente, algunos dirían más "luminosos". Una información que -cuando se autoriza y se acoge- acompaña a la persona en una dinámica de reparación, alivio, limpieza, aclaración, comprensión, apaciguamiento, retomando el control de su vida.

Así, me considero un canal o, más prosaicamente, una "antena de relevo" encargada de escuchar y acompañar a la persona en la activación de un proceso de recuperación, en el sentido más amplio del término.

Es en este sentido que, más allá de los dogmas y trampas de la espiritualidad, me gusta hablar de Cuidado Espiritual para respetar su origen Sagrado.

 

¿CÓMO FUNCIONA LA ATENCIÓN ESPIRITUAL?

Así como controlamos los movimientos del cuerpo con un simple pensamiento -que es maravilloso en sí mismo-, un Cuidado Espiritual se basa en la Fe, la emisión de una intención pura y correcta, y la recepción de una Energía que actúa positivamente sobre las "realidades" materiales y sutiles.

Esta energía lleva en su interior información armonizadora, equilibradora, regeneradora, limpiadora, desbloqueadora y de autoconocimiento, lo que conduce a una mejora de la condición.

Es importante destacar que el Cuidado Espiritual funciona tanto en persona como a distancia.

 

¿QUÉ SE PUEDE ESPERAR DE LA ATENCIÓN ESPIRITUAL?

En esencia, el Cuidado Espiritual tiene el potencial de afectar positivamente a la salud de cualquier ser vivo, las personas por supuesto, pero también los animales y las plantas. También tiene la virtud de ayudar a tomar conciencia de un posible mensaje subyacente a una condición. Si es necesario, aceptar este mensaje mientras se toman medidas al respecto contribuye a un alivio a largo plazo.

También puede utilizarse para "limpiar" las interferencias del cuerpo sutil, así como para limpiar lugares "cargados" de energías consideradas negativas.

Por lo general, se observa una mejora de la afección después de una a tres sesiones espaciadas una semana. Sin embargo, algunos problemas pueden requerir un periodo más largo de apoyo, si la persona lo desea.

A este respecto, debo precisar que no se pueden hacer promesas de resultados.

Incluso con problemas equivalentes, la eficacia de una atención espiritual nunca se adquiere "a priori" y puede variar en intensidad según las personas y las situaciones. Como he explicado, el proceso de curación no me pertenece y si el Hombre "propone", es el Cielo el que "dispone".

Por último, no hay contraindicaciones para recibir Atención Espiritual, ya que no implica ningún contacto físico, manipulación del cuerpo u otras sustancias.

 

¿CÓMO FUNCIONA UNA SESIÓN?

Recibo en persona, en la oficina o en casa, así como por videollamada ya que la Atención Espiritual también funciona a distancia.

Una sesión dura aproximadamente una hora, durante la cual hablamos de su problema antes de proceder al tratamiento. A continuación, te tumbas cómodamente mientras yo coloco mis manos a unos centímetros de tu cuerpo.

En caso de una cita a distancia, después de nuestro encuentro, por favor, busque un lugar tranquilo para acostarse y asegúrese de que no le molesten durante la siguiente hora.

Musicoterapia

Las sesiones de musicoterapia, también conocidas como "baños de sonido", proporcionan un momento de bienestar y relajación que puede llegar hasta la curación o una experiencia espiritual gracias a las vibraciones y frecuencias emitidas por los instrumentos.

 

¿Qué es la musicoterapia?

Aunque el concepto puede ser desafiante, los sonidos interpretados o cantados en un contexto terapéutico y de trascendencia mística siempre han acompañado a la humanidad.

He aquí algunos ejemplos:

  • El Yikadi, más conocido como didgeridoo, ha sido utilizado como herramienta de curación por los aborígenes durante miles de años.
  • En el antiguo Egipto, los sacerdotes cantaban utilizando vocales en un orden específico, tocaban instrumentos que generaban ultrasonidos, como la Sistra, y utilizaban la acústica cuidadosamente diseñada de los templos para amplificar el sonido de las ceremonias.
  • El matemático Pitágoras, que descubrió las leyes de la armonía en las que se basa toda la música moderna, consideraba que "la música tiene un valor ético y médico". La música que, "por medio de ciertas melodías y ritmos, producía curas en los rasgos del carácter y las pasiones de los hombres, aportaba armonía entre las facultades del alma". El objetivo era calmar la psique, la ira y la agresividad.
  • Los Icaros de los curanderos tradicionales sudamericanos son cantos que acompañan las ceremonias de curación con la bebida enteógena Ayahuasca. Estos cantos tienen diferentes funciones, entre ellas la de invocar las energías curativas de la Naturaleza (Pachamama).
  • Las melodías y tambores rituales de los chamanes del norte de Asia y de los curanderos africanos o americanos sumergen a los participantes en un estado de conciencia modificado para entrar en relación con los espíritus sanadores, además de la experiencia mística.
  • Los templos indios excavados en la roca y cuya sala de oración tiene un gong incrustado en el techo, difunden armonías y vibraciones profundas gracias a la resonancia de los mantras.
  • Los gongs y cuencos cantores de los monjes tibetanos, al resonar, producen frecuencias que favorecen la introspección, la meditación y la limpieza del cuerpo.

Así, el sonido y la música -que son vibraciones y frecuencias, y por tanto energía- tienen esta admirable capacidad de traer... armonía a nuestras vidas.

 

Relajación, meditación, dejarse llevar...

En concreto, las frecuencias generadas por instrumentos como el gong y los cuencos tibetanos entran en resonancia con nuestros cuerpos físico (al menos el 60% de este último está formado por agua) y sutil, con resultados que pueden sorprender incluso a los más escépticos.

Aunque la experiencia de cada persona es única en términos de intensidad y efectos, a continuación se indican algunos de los más comunes que se sienten: ayuda para la meditación, relajación, anclaje, centrado, equilibrio, calma, alivio del estrés, viaje interior, liberación de recuerdos traumáticos y nudos emocionales que permiten iniciar un trabajo más personalizado.

Hay que tener en cuenta que los efectos pueden notarse inmediatamente, así como varios días después de una sesión.

 

¿Cómo funciona una sesión de musicoterapia?

Las sesiones se llevan a cabo en el consultorio mientras los participantes se tumban cómodamente en el suelo, la sala inmersa en una atmósfera tenue. No dude en traer su propia almohada para estar más cómodo, y un antifaz de viaje para ponerse los ojos para una mejor inmersión.

Una sesión dura aproximadamente una hora, pero es aconsejable dejar unos 15-20 minutos más al final de la sesión para integrar plenamente la experiencia, con tranquilidad y sin prisas.

Las sesiones pueden ser privadas, públicas o reservadas por un grupo.